Un año de pandemia: impactos en los hogares cordobeses
Instituto de Estadísticas del Defensor del Pueblo (INEDEP)
El Instituto de Estadísticas del Defensor del Pueblo indagó sobre algunos cambios que han tenidos los hogares en su cotidianeidad, así como el impacto económico y anímico.

A un año de que se anunciara el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, los hogares han atravesado muchos cambios en su cotidianeidad y en sus actitudes frente a la pandemia.

Uno de los ámbitos más afectados fue el económico. De acuerdo a la encuesta del INEDEP, el 50,9% de los hogares ha tenido problemas para pagar las cuentas. Un 48,7% refiere que sus ingresos disminuyeron durante la pandemia.

En cuanto a los hogares con hijos en edad escolar, la adaptación a la educación virtual resultó difícil: el 64,7% tuvo muchas dificultades con la modalidad que estuvo vigente a lo largo de prácticamente todo el 2020. De estos hogares, el 46,7% manifiesta estar disconforme con la educación virtual.

Tras un año de pandemia, se han retomado las clases presenciales en las escuelas, aunque con un sistema mixto. En general, la mayoría está de acuerdo los protocolos relacionados al regreso a las aulas. El nivel de acuerdo es muy alto, mayor al 70%, para la "vacunación de docentes", "regreso a la presencialidad", "priorizar la presencialidad en determinadas materias" (lengua, matemática e inglés) y "dividir en burbujas". La mayoría también está de acuerdo con "reducir la jornada presencial", aunque en este caso la adhesión baja al 59%.

Con respecto a la vacunación, casi el 66% manifiesta que se vacunaría o ya lo hizo. Entre las razones para hacerlo las más mencionadas fueron: "para proteger a su familia", "porque cree que la pandemia va a durar mucho tiempo" y "porque está expuesto a muchas personas".

A pesar de esa buena predisposición, casi el 45% de los que quieren vacunarse remiten tener dudas acerca de poder hacerlo antes de la llegada del invierno. Esto se relaciona con que el 57,5% de los interesados en vacunarse se han inscripto, pero no han recibido fecha de turno.

En tanto que el poco más del 34% que manifestó que no se vacunaría o no está seguro de hacerlo, citó que "esperaría ver los efectos de la vacuna", "no confía en las vacunas disponibles" o "les da prioridad a otros grupos".

A nivel anímico, siguen prevaleciendo los sentimientos negativos respecto de las expectativas a futuro. Pero, a diferencia de consultas anteriores, el hartazgo (25,3%) ya no es el principal, sino la preocupación (32,3%).


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